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viernes, 7 de octubre de 2011

Concurso de personajes Aventuras en la Marca del Este: Resultados

Tras varios días leyendo las historias recibidas, nuestro jurado ya ha tomado una decisión... Pero antes de todo, queremos dar las gracias a todos los participantes en el concurso; hemos recibido una buena cantidad de historias teniendo en cuenta el plazo de tiempo tan corto que os dimos: ¡¡chapó!!.


Tampoco podemos olvidar mencionar a nuestro patrocinador, La Forja de Acero, que ha apostado muy fuerte por la difusión de nuestro hobby.

Y ahora vamos con lo que estabais esperando. El vencedor del concurso es:

  • Sergio García Rossi, por su historia de Akatrus Melvhier.

A continuación os dejamos la historia de Akatrus Melvhier; esperamos que os guste tanto como a nosotros:

Las sombras siempre habían sido el hogar ideal para el individuo que ahora yacía, en sempiterno descanso, bajo la fría luz de la luna en aquel templo olvidado. Sus finas manos descansaban sobre su regazo y su apergaminado rostro se mostraba sereno, inmutable. La acolchada túnica de ligeros tonos azabaches se plegaba sobre sí misma, formando un cuerpo tan delgado que podía pasar por el de un cadáver.

Akatrus yacía en un sopor infinito. Pocos sabían cuando despertaría, pero muchos afirmaban y temían que así lo haría, en una de las noches como la de hoy, en la que la luna llena estaba muy próxima, y su perfecta figura iluminaba cada rincón del Gran Pantano y de toda la Marca.


Su historia estaba llena de velos e inseguridades, de retazos en los que se mezclaba la leyenda e, irremediablemente, la verdad. Había sido Akatrus un humano escuálido, que nació a la par que su madre fallecía entre lamentos. Su cuerpo era frágil, pero supo sobreponerse, solo, a cualquier tipo de adversidad. Fue lo que se entendía como un superviviente. 

Dotado de una inteligencia inusitada y un don para la magia, rápidamente supo granjearse todo tipo de enemistades infantiles, que le llevarían a ser marginado, ignorado y finalmente vilipendiado. Poco tardaría Akatrus en marchar en busca de conocimientos, poder y todo aquello que le granjearía la terrible fama con la que se forjó su terrible leyenda.

Akatrus tenía una sola obsesión: la vida eterna, y con ella, viajaría a lugares prohibidos, leería tomos  olvidados y se internaría en las profundidades de conocimientos que habrían de estar vetados a cualquier mortal. Se haría con un gran poder, fruto de su tenacidad, y habría de sacrificar su humanidad en el camino. Perdería todo atisbo de aquello que le ligaba a cierta empatía con un sentimiento en el momento en que acabó con su primera vida, algo que le posibilitó la oportunidad de desechar todo tipo de actitudes respetuosas con aquello que el anhelaba no perder nunca. Y es que el malvado ser durmiente temía, por encima de todo, que llegase su hora. 

Con ello, persiguió los secretos de la muerte y se adueñó de muchos, recopilando todo tipo de saberes con los que levantaba muertos, concedía vida a aquellos que le servían y se atrevía a denominarse a sí mismo como un dios, utilizando su enorme y corrupto poder para hacerse con un grupo no de aliados, sino de siervos que en contra de su voluntad pugnaban por acercarse lo máximo posible al nigromante, al que buscaban en todo momento contentar con favores.


Akatrus poseía lo que siempre había deseado: denostado en su infancia, creía que todos le respetaban, cuando en realidad le temían. Akatrus no había encontrado, no obstante, fórmula alguna para vivir eternamente, pero sí rumores sobre la Piedra de la Eternidad, guarecida en un templo abandonado cerca del Bosque de las Arañas. Allí, una vez sorteado peligros y sortilegios milenarios, pudo encontrarse a escasos metros de aquello que siempre había anhelado, y cuál sería su sorpresa cuando, al tocarlo, quedó sumido
en un sueño del que no ha logrado despertar en siglos. 

Sin embargo, el lugar destila maldad en cada esquina, y los territorios aledaños han caído en un profundo desarraigo, con tierras estériles en las que no puede volver a brotar nada de vida. Akatrus descansa plácidamente, pero no para siempre. Su llegada traería un antiguo poder, maligno y tenebroso. ¿Estará la Marca preparada para su despertar?

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